jueves, 24 de abril de 2008

Des-información

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Cada día nos bombardean los telediarios con cantidad de información que acaba por banalizar los hechos. Estos son reemplazados por otros continuamente. Ayer Irak, hoy Kenia, mañana Afganistán, en cuestión de segundos el presente ya es pasado en nuestras pantallas cuando en realidad sigue siendo presente y, por desgracia, seguirá siendo futuro. Al final, todo se acaba convirtiendo en una nebulosa de imágenes y información, parecidas unas a otras, a la que somos inmunes.
¿Cuanto dura el malestar provocado por las consecutivas malas noticias que recibimos diariamente a través de los medios de información?, ¿Diez minutos?, ¿Hasta que apagamos el televisor?

Todo esto intenta anular la capacidad de reacción del espectador ante lo que ve. Incita al consumo pasivo y confiado. Lo más cómodo siempre es, al final, seguir con la venda en los ojos, aceptar las desigualdades como ley de vida, conformarse en justificar lo injustificable y aceptar lo intolerable.